Pisto manchego y tortilla de patatas

Dos emblemáticas recetas: una, el pisto manchego de pimiento verde y tomate más aceite de oliva virgen extra; otra, la tortilla de patata.
Pisto manchego
Ingredientes:
1 kg de pimientos verdes gordos y cascudos
1 kg de tomates rojos
½ vaso, de los de agua, de aceite de oliva
sal
azúcar
Manos a la obra:
Lavar los pimientos y los tomates y secarlos con papel absorbente.
Quitar a los pimientos la parte de arriba y vaciar las semillas, a continuación cortarlos en tiras finas y estas a su vez en trozos de 1 cm aproximadamente, reservar en una fuente.
Pelar los tomates, hacerlos trozos y picarlos muy menudos.
Ponemos una sartén, con fondo, al fuego con el aceite; añadimos el pimiento con un poco de sal y, dándole vueltas de vez en cuando, lo vamos friendo (20 minutos aproximadamente), a continuación añadimos el tomate, ajustamos de sal ponemos una cucharada sopera de azúcar para reducir la acidez y, a fuego medio, freímos todo dando vuelta de vez en cuando para evitar que se agarre al fondo hasta que salga el aceite; en ese punto, apartamos y listo.
Observaciones al uso:
Sugerencia: Una tapadera con respiración, en el proceso de cocinado, evitará salpicaduras.
Para comerlo: así se hace en Infantes -Ciudad Real-, se pincha una sopa de pan en punta de navaja y se moja en el pisto.
Puede acompañarse con huevo frito. 
Se puede utilizar de guarnición para carne frita o plancha.
Nota: De cualquier forma es un disfrute paladearlo, pues los sabores agridulces del pimiento y del tomate resaltan en este plato a unos límites de deleite.
Tortilla de patata.
Ingredientes:
8 patatas medianas, lavadas, secadas y cortadas en lonchas de poco menos de medio centímetro de grosor.
Aceite de oliva, un vaso de los de agua.
Sal
8 huevos, bien batidos con varilla o tenedor, añadiendo un punto de sal.
Elaboración:
La patata ha de freírse a  fuego lento, entre suavemente frita y cocida (ha de estar jugosa) sazonada con sal. Una vez en su punto, sacar de la sartén y dejarla escurrir.
Mezclar las patatas con el huevo y dejarlas macerar unos diez minutos.
Untar la sartén con un poco de aceite y cuajar la tortilla. Aquí el toque es personal al igual que el arte.
¡Buen provecho!

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